FISIOTERAPIA REHABILITACIÓN ICTUS

Tratamiento Fisioterapia para rehabilitación ictus en Sevilla

Capacity, como clínica de fisioterapia en Sevilla, ayuda a los pacientes que han padecido esta enfermedad con el tratamiento de rehabilitación de ictus, a recuperar la funcionalidad y movimiento de su cuerpo, hasta los límites de cada persona.

El tratamiento de fisioterapia inmediato tras el diagnóstico del ictus, es fundamental para una buena recuperación, y evitar minimizar las posibles secuelas como pueden ser la alteración de la sensibilidad, pérdida de fuerza y coordinación.

Los tratamientos de rehabilitación para ictus, deben ser específicos e individuales. Consisten en la combinación de técnicas de fisioterapia, logopedia, terapia ocupacional y psicología (según las necesidades del paciente). Nosotros nos centraremos como es lógico en los trabajos de fisioterapia.

Lo ideal es que el fisioterapeuta empiece a trabajar con el paciente en el propio hospital unas horas después de producirse el ictus. El tratamiento fisioterápico, comenzará con movilizaciones y cuidados posturales mientras el paciente está en cama. En las 48 o 72 horas siguientes al ictus, el fisioterapeuta debe ayudar al paciente a pasar a la posición de sentado.

Tras esta primera fase, deberá comenzar otra fase importante: la fisioterapia a domicilio.

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Fisioterapia a domicilio para rehabilitación de ictus en Sevilla

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La fisioterapia a domicilio para la recuperación de un accidente ictus, será clave para que el paciente progrese, marcaremos unos objetivos a alcanzar que tienen que estar relacionados con su día a día.

En Sevilla, nuestro fisioterapeuta informará, que lo fundamental en esta fase de la rehabilitación, es que el paciente se involucre al máximo y sienta como suyos estos objetivos para hacerlo partícipe de su recuperación. No se trata de marcar objetivos como subir un brazo o mejorar en la movilidad de los dedos. Lo mejor, será marcar retos más cercanos que colaboren en mejorar la calidad de vida del paciente.  

Aquí entra en juego también la familia, al estar en el domicilio del paciente, será clave también para la rehabilitación del ictus. Un tratamiento activo requerirá la colaboración y capacidad de aprendizaje del paciente y de su familia.

El primer objetivo en casa de un buen tratamiento de fisioterapia a domicilio en sevilla, será vencer los obstáculos de movilidad que el propio hogar del paciente presenta en el desarrollo de sus tareas cotidianas. En este sentido, el paciente mejora no sólo en el aspecto físico y cognitivo, también en el emocional para mejorar su calidad de vida.  

Un paciente de ictus debe mantener una vida lo más activa posible. Sus familiares deben entender que ayudarle en exceso en todas sus tareas, no favorece a su independencia y recuperación.  

La rehabilitación de un paciente de ictus debe basarse en ayudar al paciente a adaptarse a sus déficits, buscando minimizarlos o eliminarlos por completo.

¿Por qué es tan importante la fisioterapia durante los primeros seis meses tras sufrir un ictus?

La fisioterapia tiene un papel muy importante en la recuperación y en la disminución de las secuelas de un ictus, sobre todo en los primeros meses tras padecer la enfermedad. Su objetivo principal es reactivar la plasticidad cerebral para recuperar las funciones perdidas o mantener las que siguen íntegras.

El cerebro tiene la capacidad de aprender a través de la repetición. Por ello, el paciente debe insistir en practicar, una y otra vez, las diferentes actividades cotidianas del día a día. El papel de la fisioterapia en los primeros 6 meses tras un ictus, es fundamental para ello.  

El proceso de neuro-rehabilitación debe empezar lo más pronto posible, para aprovechar la neuro plasticidad, es decir, la capacidad de las neuronas o grupos de neuronas de modificar su actividad e incluso su morfología, como respuesta a cambios del entorno o de uso.

¿Cómo podemos prevenir un ictus? 

Como trabajamos para mejorar la salud de nuestros pacientes y queremos siempre que estén en sus mejores condiciones físicas, vamos a informar de cómo poder prevenir un ictus o infarto cerebral.

Uno de los objetivos sanitarios de gran importancia es poder realizar una correcta prevención de este grupo de trastornos cerebrovasculares. Para ello es necesario conocer, identificar y controlar los factores de riesgo de ictus.

Los principales factores de riesgo son:

Edad y Sexo

Como hemos dicho al principio, la incidencia de ictus aumenta el doble y es más común en la población cercana a los 60 años y es un 30% superior en varones.

Presión Arterial

El riesgo de ictus se incrementa de forma proporcional con la presión arterial, tanto en varones como en mujeres en todos los grupos de edad.

Tabaco, alcohol y drogas

Los fumadores tienen un riesgo tres veces mayor de sufrir un ictus que los no fumadores. El riesgo se incrementa de forma proporcional al número de cigarrillos al día. En cuanto al alcohol, dosis elevadas aumentan el riesgo de ictus isquémico al provocar hipertensión arterial, alteraciones de la coagulación, arritmias cardiacas y disminución del flujo sanguíneo cerebral. El consumo de drogas es una causa cada vez más frecuente de ictus en adolescentes y adultos jóvenes.

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Diabetes

La intolerancia hidrocarbonada y la diabetes se asocian con un mayor riesgo de ictus isquémico, existiendo una relación directa entre el grado de intolerancia a la glucosa y el incremento en el riesgo.

Obesidad

La relación comprobada de la obesidad con la hipertensión arterial, el colesterol y la hiperinsulinemia hacen que la obesidad sea un factor de riesgo a padecer ictus.

Hábitos Alimenticios

El consumo excesivo de sal o el déficit de folato, vitamina B6 y vitamina B12 son un factor de riesgo a padecer ictus. Deben limitarse el consumo de grasas saturadas y consumir cantidades adecuadas de vegetales y fruta.  

Actividad Física

El ejercicio físico aumenta la sensibilidad a la insulina, reduce la agregación plaquetar, reduce el peso y la presión sanguínea, y aumenta los niveles de HDL-colesterol. Por este motivo se recomienda realizar ejercicio físico de intensidad moderada a diario, como caminar durante 30 minutos, y evitar la actividad física enérgica de forma esporádica.